Apostolado

Este apostolado es, ante todo, una realidad eclesial mundial, en el que miles de cristianos procuran vivir con espíritu de humildad y confianza en Jesucristo, practicando las obras de misericordia hacia el prójimo e implorando al Padre Celestial su misericordia por todo el mundo, ofreciéndole para ello los méritos de la Dolorosa Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo, la confianza en su amor y alentando a la reconciliación para conocer la gloria del Resucitado. Esta obra, vivida fielmente en la Iglesia al contemplar la obra salvadora del Redentor que “me amó y se entregó por mí” (Gál 1, 4), en estos últimos tiempos ha sido reavivada desde la espiritualidad de la Divina Misericordia que emana del “Diario espiritual” de Santa Faustina Kowalska cuya espiritualidad ya fue aprobada en Roma (1978) y ratificada varias veces por San Juan Pablo II.

            La Fiesta de la Divina Misericordia se ha instituido oficialmente en la Iglesia el 30 de abril del año 2000 con las gracias concedidas por el Sumo Pontífice como un gran día de indulgencia, perdón, clemencia y misericordia, fruto de la Pascua del Señor. Este apostolado es una gran familia orante que parte de la contemplación del atravesado «Mirarán al que atravesaron» (Jn 19, 37) de una manera especial a una hora determinada del día, a las tres de la tarde, la “Hora de la Misericordia”. Así como en la Novena que comienza el Viernes Santo para terminar el Segundo Domingo de Pascua, Domingo de la Divina Misericordia.

            La vocación a la que son llamados estos apósteles es la oración, especialmente la adoración eucarística; la confianza en la providencia; la misericordia con los hermanos, nacida de la experiencia misericordiosa de Dios en el sacramento de la penitencia; la práctica de las obras de la misericordia; el amor a la cruz y la pasión de Cristo asociándose y ofreciéndose en los sufrimientos cotidianos; la búsqueda de la paz siendo instrumentos de reconciliación; y la fidelidad al Papa, como al magisterio y la tradición de la Santa Madre Iglesia.

            En España, esta espiritualidad viene extendiéndose desde el año 1980, habiéndose erigido, como Asociación de fieles, en algunas Diócesis (Barcelona, Madrid, Cuenca, Jaén, Oviedo, Pamplona, Palencia, Cáceres, Jerez de la Frontera, etc.) con estatutos aprobados por los distintos Arzobispos y Obispos; más otras donde los fieles espontáneamente (Murcia, Zaragoza, Guadix, Vigo, Almería, San Sebastián, Alicante, Lugo, por ejemplo) han empezado a reunirse para rezar el Rosario de la Misericordia y organizar actividades apostólicas, acompañados de algún sacerdote, o los laicos solos, esperando que algún día lleguen a poder formalizarse en Asociación de fieles.

            Ahora, debido a los muchos fieles que se reúnen en éstos y otros lugares, a petición de ellos y porque así creemos que se puede trabajar con mejor fruto, pensamos que es el momento de  unirlos a todos en un apostolado común bajo unas mismas directrices y una misma espiritualidad en una Asociación de ámbito nacional erigida por la Conferencia Episcopal Española.